Noticias | Salud Materna

¿Cuáles son los efectos de los gases lacrimógenos en la salud?

Los recientes eventos de calle han hecho que un contingente importante de ciudadanos esté a merced de riesgos poco comunes asociados a la exposición de los químicos usados en el control de las protestas. Y a veces, inclusive sin participar en ellas, como son los casos de colegios y establecimientos de salud (hospitales, hogares de ancianos).

Los llamados “gases lacrimógenos“ son un grupo de sustancias químicas que tienen como objeto dispersar concentraciones públicas o disuadir contingentes de personas, con un “mínimo” de riesgo para los participantes. Pero lamentablemente, debido al uso excesivo, inadecuado, que sobrepasa las razones para los cuales han sido aprobados, no solo implican un riesgo “químico”; también se está expuesto a otros riesgos.

No hay mucha información científica que permita conocer los efectos a corto y largo plazo de tales sustancias; la mayoría de la información disponible proviene de experimentos en animales. Muchos de estos compuestos fueron probados durante la primera guerra mundial y están catalogados por organismos internacionales como “armas químicas”. Como tales se encuentran bajo la reglamentación iniciada en 1993 y aprobada en 1997 sobre las condiciones de uso de armas químicas por la ONU y organismos internacionales.

Un elemento que ha sido muy llamativo y criticado de este reglamento es que su uso está prohibido en el enfrentamiento bélico que comprometa distintas naciones, pero deja una duda (nada razonable) sobre el uso de estas armas por los gobiernos sobre sus connacionales. Aun en países desarrollados, donde la institucionalidad es más estructurada, se ha criticado el uso para el control de protestas civiles, a pesar de estar claramente prohibidas en la guerra.

Riesgo Químico

Gas lacrimógeno: A pesar de haber varios compuestos similares, el más usado y conocido es el CS (2-chlorobenzylidene malonitrile). También se ha usado el CN (pero debido a sus efectos tóxicos y baja potencia ya no se emplea rutinariamente). 

Lo que habitualmente llamamos “gas lacrimógeno”, en estricto sentido no lo es. Realmente es un liquido pulverizado. Los pulverizadores usan una formulación líquida que se libera de un dispensador presurizado, mientras que las granadas y las latas utilizan una forma pulverizada unida a una mezcla pirotécnica que puede ser aerosolizada para la dispersión, como humo o niebla. 

Un solvente común para los aerosoles es la metilisobutilcetona (hexona), que también se considera peligrosa. El agente de gas lacrimógeno CS es típicamente aerosolizado como micropartículas microencapsuladas de 3 a 10 μm en aerosoles. La composición pirotécnica típica para la diseminación del agente de control de disturbios CS consiste en 45% de agente CS, 30% de cloruro de potasio, 14% de resina epoxídica, 7% de anhídrido maleico, 3% de anhídrido metílico y 0,03% de residuos.

Aunque las toxicidades intrínsecas de estos ingredientes en la composición pirotécnica no se han estudiado en detalle, sus hojas de datos de seguridad muestran toxicidades significativas. Estos dispositivos pirotécnicos, en su mayoría han sido diseñados para ser lanzados a mano con un alcance promedio de 30 metros. Alternativamente han sido utilizados con instrumentos de lanzamiento, alcanzando objetivos hasta 400 metros de distancia. Y penetrando el cristal de una ventana, consiguen un área de dispersión de 60 a 300 m2.

El “polvo lacrimógeno” comienza a hacer su efecto 20-30 segundos luego de la exposición y dura habitualmente 15 minutos si cesa la exposición. En personas expuestas a dosis altas, persisten síntomas incluso una hora después, y algunas personas expuestas de manera prolongada e intensa reportan síntomas hasta un mes más tarde. 

Los síntomas del CS habituales son: lagrimeo, dolor ocular, espasmo de párpado, sensación de quemadura en ojos, boca, nariz garganta y piel, secreción nasal abundante (moco), sensación de opresión en pecho, estornudo, tos, dificultad respiratoria, igualmente puede irritar la piel con sensación quemante que habitualmente es transitoria, pero en algunos casos la inflamación puede durar semanas.

Los síntomas oculares son más duraderos en aquellas personas que usan lentes de contacto. Reportes circunstanciales han asociado el contacto de gas lacrimógeno con aumento de abortos. A pesar de que en teoría los efectos son de corta duración y no letales , la exposición a grandes cantidades de la sustancia en entornos cerrados puede provocar la muerte. (En Egipto, en 2013, fallecieron 37 reos dentro de un autobús).

Si bien las dosis letales se calculan en 2.500 veces las dosis usadas habitualmente en espacios abiertos, la acción de estos químicos en pacientes susceptibles por enfermedad previa pulmonar (asma o bronquitis), cardiaca o neurológica, puede causar daños a la salud que requieren atención medica con eventuales complicaciones a largo plazo, pulmonares en particular. Hay muy poca literatura científica a este respecto, pero los inhalantes irritativos son un claro desencadenante de enfermedad pulmonar si la exposición a estos agentes se hace de manera repetitiva. No es difícil pronosticar lesiones crónicas pulmonares . Uno de los elementos que implican incógnita sobre los efectos en la salud es la concentración o dosis de los químicos utilizados. Las concentraciones habituales del componente CS esta alrededor del 1%, pero se han utilizado concentraciones mayores. Lamentablemente esta información no es de dominio pùblico.

Gas pimienta: El gas pimienta es producido con un componente del ají picante (capsaicina). Ha sido utilizado también para control de grupos y defensa personal. El gas pimienta afecta primariamente mucosas y piel (cara, boca, estómago, ojos) produciendo una inflamación intensa, que en el caso de la vía respiratoria puede ser severa. También produce dolor en la zona de contacto que es el signo clásico de afección severa.

Es conocido que los uniformados usen agentes de forma combinada (mezcla en diferentes proporciones de varios componentes químicos) en un solo cartucho, lo cual ha sido muy poco estudiado. Sin duda se suman los efectos que produce cada uno. Anecdóticamente las personas que han estado en contacto con gases refieren que pueden diferenciar los síntomas entre lacrimógeno clásico y gas pimienta.

Riesgo físico

Los dispositivos lanzados manualmente en contenedores tipo granadas, alcanzan en promedio 30 mts. Y teniendo en cuenta el peso de estos artefactos (300 gramos promedio) no deberían representar un riesgo letal para quien la recibe. Estos dispositivos deben arrojarse contra el piso (dejarse caer) para mayor seguridad. Ahora bien, estos mismos dispositivos lanzados con una escopeta o mortero, pueden alcanzar 300 mts y unas velocidades de salida cercana a los 200 kms por hora, y a pesar de que los “cartuchos” disparados con escopeta son de menor peso, para efectos de la energía cinética el peso afecta linealmente (½), pero la velocidad es exponencial (x2). En términos simples, el impacto que recibiría un ser humano con un cartucho de gas lanzado con escopeta es el equivalente a un golpe propinado por una pelota en un batazo de beisbol conectado sólidamente a una distancia de 13 mts (montículo de softball). A esta velocidad el impacto puede producir lesiones graves o mortales (fracturas, trauma de tórax severo, trauma cerebral), todas ellas ya las hemos visto en los días recientes. Otro elemento que no debe dejarse de lado es la temperatura que alcanzan los cartuchos debido al uso de pirotécnicos. Los cartuchos pueden alcanzar en pocos segundos 150-180 grados centígrados (por muy poco tiempo), lo cual hace que el contacto con estos sin la debida protección pueda causar no solo daño en la piel sino también a estructuras mas profundas.

Mecanismos de atenuación del efecto (formas de protección)

La forma mas común de protección es colocar una barrera física entre el compuesto y el órgano blanco (ojos, mucosas, piel); para esto se utilizan varias modalidades.

1. Uso de telas, lentes o gafas. Es la forma de contención mas económica y diseminada. La tela (camisa, pasa-montaña, pañuelo, etc.) filtra parte del aerosol. Se puede mejorar su desempeño humedeciendo la tela con una sustancia química de naturaleza contraria al compuesto. Dado que el compuesto habitual es ácido, las soluciones tipo base (antiácidos de uso común o bicarbonato) pueden ayudar, pero su efectividad es limitada. Las soluciones tipo base pueden ser útiles para el control de síntomas en piel, pero son menos efectivos en mucosas. La mayoría de protección no profesional (tapabocas, pañuelos, etc.) ofrece casi la misma protección que cualquier tela. La protección de tela sobre la piel es mas eficiente que para vías aéreas. La tela disminuye el contacto de la sustancia con la piel, pero puede permanecer en ella mas tiempo por lo cual se recomienda lavarla con detergente tan pronto se pueda. Se debe evitar el uso repetido de la ropa expuesta sin lavarla previamente.

2. Mascaras. El uso de mascaras posee un potencial de efectividad mucho mayor, y mientas mas área cubra, mayor eficiencia en el control del contacto con el químico irritante. Los tipos mas habituales son: media cara (deja los ojos libres) y cara completa (la mascara incluye los ojos). Para que estos artefactos de protección funcionen óptimamente, requieren dos premisas: a) Sello hermético entre la cara y la máscara (se debe sentir que al respirar se produce efecto de presión negativa o succión sobre la interface de contacto mascara-piel) y b) Una capacidad de filtraje de vapores con características específicas (no todas las mascaras lo tienen. Lo ideal es tener capacidad para filtrar vapores ácidos). Las máscaras que no protegen los ojos deben ser usadas en combinación sin algún tipo de protección ocular debido a que la protección de la vía respiratoria sin duda atenúa los síntomas en estas vías pero el efecto sobre ojos deshabilita de igual forma por la imposibilidad de ver claramente, además del dolor ocular intenso. Hay máscaras que tienen la capacidad de mantener un circuito cerrado, es decir todo el aire que se respira proviene de un contenedor controlado, por lo tanto hay un aislamiento total entre el ambiente y la persona; a pesar de su efectividad, estas máscaras son de difícil acceso por costos y tolerancia.

3. Riesgos asociados a velocidad. La única manera de evitar este riesgo es estar a una distancia segura o poseer protección física de zonas vulnerables (cabeza, genitales, tórax). La idoneidad de la protección física dependerá de la forma de dispensar los cartuchos (manualmente vs. usos de escopetas o morteros). En este caso la consistencia de la protección está directamente relacionada con la velocidad, los cascos de protección habitual (bicicleta, moto, deportes) poseen una capacidad de atenuación diferentes, ya que están diseñados para velocidades de deportes variados. Un casco de bicicleta esta diseñado para impactos máximos de 80 kms por hora, mientras los de moto pueden soportar impactos de mayor velocidad. Por esta razón la protección debe ser proporcional a la velocidad y por ende a la cercanía del impacto. Una regla simple es preguntarnos que protección usaríamos si nos enfrentamos a Nolan Ryan en sus mejores momentos lanzando una granada lacrimógena del tamaño de una pelota de beisbol, desde el montículo o desde la segunda base o desde en jardín central.

Aspectos generales de DDHH para el uso de estas armas. 

1. El personal que las usa debe tener un entrenamiento para ello y asume responsabilidades por el uso indebido de estos sistemas.

2. Es inaceptable (y prohibido) emplear estas armas a quemarropa, corta distancia o con impacto directo sobre la población.

3. La utilización solo debe hacerse en lugares abiertos, nunca en espacios cerrados.

4. La cantidad que debe usarse es la mínima para producir la contención de los grupos o personas, usar más gas solo suma efectos secundarios, complicaciones y daños mas duraderos.

5. Los gobiernos deben garantizar zonas libres de gases lacrimógenos a instituciones (escuelas, hospitales, iglesias, etc.) y personas debilitadas, vulnerables o que no puedan valerse por si mismas.

Aspectos prácticos del contacto con gas lacrimógenos

1. Si tiene los efectos del gas, trate de salirse de la zona de afectación para cortar el contacto con el producto. Más tiempo expuesto equivale a más síntomas.

2. No corra, esto aumenta su posibilidad de accidentes y aumenta la cantidad de producto que inhala.

3. Si tiene protección física, máscaras o telas, colóquesela antes de que tenga contacto con el humo (asegúrese de que la protección sea los más hermética posible ), ya que una vez que lo inhale ya los efectos se van a producir.

4. Si ud. tiene una enfermedad pulmonar, cardiaca o neurológica no debería exponerse a los gases.

5. Apenas tenga oportunidad lávese con agua y jabón las zonas expuestas, Si los síntomas persisten consulte al medico.

6. Los antiácidos solo bloquean los efectos sobre la piel, los efectos sobre sistema respiratorio, ocular y gástricos solo disminuyen al evitar el contacto con el compuesto.

7. La evidencia científica sugiere que efectos a largo plazo en los órganos afectados se produce en personas que poseen condiciones médicas asociadas o en el caso de exposiciones particularmente severas o prolongadas.

8. Si es afectado por los gases durante la manifestación y pierde o siente sus capacidades de respuesta muy disminuida, busque ayuda de paramédicos. Muy probablemente se encuentre algún grupo cerca de ud.

9. Vaya preparado para protegerse. Prevenga una zona de salida segura y evalúe posibles condiciones favorables o desfavorables (velocidad y dirección del viento), lluvia, zonas cerradas.

10. No exceda sus capacidades, tenga sentido común.​

  • 09-05-2017
  • Dr. Julio Castro | PRODAVINCI
        
NotificacionesRecibir Mail
Comparte
DescargaDescargar